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| De 14/05/2011 |
Programa Radial Jesús es FIEL por WHOY am
*Canticos del Alma*
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*Hay tantas razones*
Juan 8.31
Jesús les dijo a los judíos que habían creído en él: Si ustedes se mantienen fieles a mi palabra, serán de veras mis discípulos.
¿No te ha pasado que sintiendo tristeza y nostalgia despiertas a solo darte cuenta que hay tantas razones para ser feliz? Si, lo sé, parece una contradicción... Pero, ¿qué asunto de naturaleza humana no lo es? Y bueno, la nostalgia y la tristeza toman por un breve instante el timón de nuestros pensamientos queriéndonos alejar de la paz ofrecida por Jesús. Afloran las dudas y la fe mengua. La pregunta de rigor: ¿Que me hace un verdadero discípulo? Y es que nuestra naturaleza humana, nuestra inclinación natural en muchas ocasiones se interpone impidiéndonos contestar con libertad. Cuando experimentamos enfermedades, muertes, guerras, pecado y situaciones semejantes, es casi obligado encontrarle sentido a todo lo que nos pasa. Anhelamos respuestas que nos indiquen cómo mantenernos firmes en el camino de la fe. A menudo me pregunto si hago realmente la voluntad de Dios. De primera intención, repaso sus mandamientos y analizo mis actos. Casi siempre siento que me falta algo por cumplir. En contraste, Dios en su gran amor y gracia me ha mostrado que debo vivir cada día con pasión e intensidad, que debo vivirlo en perfecta comunión con Él. Sí, que lo viva como si fuera el último.
Jesús en muchas ocasiones les exhortó a los discípulos que orasen. "En verdad el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil"-dijo. Es imprescindible haya en nosotros humildad y genuino arrepentimiento cuando fallamos a ese compromiso de fe. Cuando leo la palabra de Dios, cuando en la oración soy sumergido, recapacito y me doy cuenta que tan solo soy un hombre de carne y hueso. Que el admitir y confesar al Padre trae serenidad, sanidad y sobre todo paz. Sin duda la voluntad de Jesucristo es que seamos renovados día a día, su obra de redención nos justifica y nos libra de toda culpa. Son la fe y su gracia el antídoto para aquel que ha fallado a su verdad. El Señor transforma gradualmente nuestra conducta invitándonos a comprender su voluntad liberadora. Una libertad con letra mayúscula, una que sana la herida mas profunda. Confiemos ante todo, en su providencial auxilio, en su oportuno socorro y consuelo. "Somos solo salvos por la gracia de Cristo", decía el apóstol Pablo. Y es así, solo por el favor inmerecido de su sacrificio y entrega en la cruz.
Cuando medito en todo esto tengo que confesar: Hay tantas razones para ser feliz.
Sal 51:1-21 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.2 Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
Por Serafin Alarcón





